Durante dos o tres años en mi niñez pasaba todos los días caminando por las calles del centro de Quito, siempre mirando personajes ideandose cosas para entretener a la gente tratándoles de sacar de su rutina diria y regalarles un poco de asombro y robar sonrisas a cambio de unas monedas para llenar su estómago y alguna otra cosa más… yo me conformaba con que me roben un poco de mi tiempo y la preocuación de mi madre por no llegar pronto a su trabajo.
Un mimo es quizas el personaje que más me llamaba la atención, ¿Por qué no habla? ¿Qué intenta contar? bueno sigamos el juego y veamos que es lo que intenta el señor me preguntaba, pasando los días, las semanas y la misma rutina, los mismo gestos, la misma historia, pero sin cansarme de mirarlo ya había respondido mis preguntas… solo me gustaba mirarlo. Hasta ahora disfruto de un buen mimo, no importa la historia que cuente o lo que intente contar, se parece a mi, callado, contando cosas con otras formas de expresión, formas de expresión que digan lo que las palabras no pueden decir, porque es muy fácil hablar decir cosas bonitas, se vive más con menos palabras y más acción
Dentras del mimo la plaza del teatro en Quito en un día soleado
Gimp: Desaturar > claridad
Si tienes razón el ver a los mimos es relajante aca en la ciudad de guayaquil suelen estar en el parque la Victoria pero ya casi se esta perdiendo esta tradición.. ahora donde mas se ven a los mimos es en las horas locas O.o ….
Saludos
gracias por pasar Patty
regresa pronto