Después de las largas jornadas de trabajo de 8 horas diarias (quizás mas…) en algún lugar de Lloa al sur occidente de Quito, nada como sacar a la familia al parque central de la parroquia, comer manzanas, disfrutar del sol, compartir la banca diseñada para una familia de 5 personas.
Caminar un poco, conversar, almorzar en un lugar distinto y algo diferente tratando de gastar el tiempo mientras llega el lunes y aferrarse de nuevo al fin de semana
Me encantó, sencillamente me encantó.
Qué bonito es conocer la cotidianidad de familias quiteñas…
Anita, Erika gracias por pasar.
(casualmente dos venezolanas