Tengo alrededor de 5 años en la telaraña aprediendo y desaprendiendo como con-vivir dentro de este mundo (entre-comillas) desconocido, digo desconocido porque con cada click que uno da se puede encontrar con cualquier cosa imaginable e inimaginable.
La vida en la telaraña se intensificado durante estos 2 úlitmos años con la aparición de las tan sonadas redes sociales y también por la “facilidad” de acceso que he tenido últimamente al internet, he leido, visto, escuchado cosas y casos de todo. Lo bonito de de esta experiencia es que uno decide que ver, escuchar, leer a la hora que uno desee de la forma que uno quiera y como lo quiera, soy dueño de mis sentidos y por lo tanto decido de que los alimento, esto difícilmente lo podría lograr si me dejara sorprender por los medios tradicionales, que de paso van en decadencia desde hace tiempo… estoy viendo su resistencia inútil por super-vivir y el cambio que para ellos es muy doloroso…
De los tres lugares en los que he trabajado hasta la fecha dos de ellos se hicieron posible gracias a mi permanencia en la red, y mi círculo profesional se ha bordado y sigue bordando en la telaraña, la universidad en la que estudié como en casi el resto de universidades públicas uno aprende a super-vivir, siendo este el complemento en mi caso para super-vivir en la red.
He conocido y re-conocido a muchas personas virtualmente y personalmente por este medio, desde mis superiores hasta adolescentes autodidactas mucho más capaces que los primeros en fin un lugar para conocer y re-conocer gente, seres comunes y silvestres como cualquier persona que se ve a diario en la calle, con difentes talentos y nuevos talentos distintos a los talentos clásicamente re-conocidos.
Me agrada estar aqui y formar parte de la telaraña y pensar que puedo porner mi grano de arena en esta inmensa playa que crece segundo a segundo me da la posibilidad de nuevos retos y oportunidades